Nuestra existencia es un juego sin escape, una imparable y cambiante ruleta de la suerte.
Hay a quienes les toca ganar y a quienes les toca perder. Unos ... son símbolo de victoria y otros pocos... de derrota.
La vida al igual que el cosmos cambia, nada es para siempre y mucho menos es eterno.
Todo va por rachas, unas veces son muy buenas y otras, lamentablemente malas.
No se puede ganar o perder siempre, pues la monotonía conforma una irrealidad y completo surrealismo.
Aunque, hay quienes parece ser que están destinados siempre a ganar o perder siempre.
En este mundo, existen dos tipos de personas... los que se quedan lamentándose y los que nada, absolutamente nada, les agobia.
Por eso... aprende de cada derrota pero también de cada triunfo. Al fin y al cabo, ¿es ese el encanto de la vida, no ? Lo empírico se traduce al saber vivir plenamente.
¿Sabes quién es el ser más poderoso del mundo? ... Aquel que es totalmente dueño de sí mismo.
Y con eso todo... No creas ser el más rico y poderoso del mundo por ganar ni tampoco el más desgraciado por perder siempre, pues más vale disfrutar de lo que se tiene que de lo que se obtiene- o eso he oído yo.
Halla el positivismo perdido y cambia tu actitud - solo así podrás alcanzar la plenitud vital.
Piensa bien la próxima jugada que ejecutarás en la vida, cada ficha que moverás y el objetivo
fijado ,en tu punto de mira, por alcanzar, solo así aprenderás a maximizar tu existencia de una vez por todas.
Lucha por ganar en este juego que es la vida misma. Si pierdes vuelve a empezar, pero nunca... escúchame bien ... NUNCA te quedes ahí tirado llorando, lamentándote, pues solo te conducirá a vivir en un mundo en abundancia de amargura, penuria y estancamiento.
Condenado a ser personaje principal de una historia traducida a una pérdida de tiempo permanente.
La suerte llama a la puerta de quien no deja de jugar nunca, pase lo que pase.
Constancia y autosuperación ... poseerlas conforma la regla básica para la ejecución correcta en este juego.

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